Evidenciando la brevedad del texto, me veo obligado a decir algo relevante, que quede para la posteridad: "puto el que lee".
sábado, 12 de marzo de 2011
Crispación y Cris-Pasión.
Leí notas muy interesantes sobre la crispación generalizada en Argentina en el blog de Fernando Renzi, http://sardinaseneldesierto.blogspot.com/ y en el de Adrián Corbella http://adriancorbella.blogspot.com/. Lo que sigue es una reflexión mía utilizando partes de ambas notas.
Se suele decir que el kirchnerismo tiene un estilo confrontativo y que genera un clima de antinomias y crispación generalizada. Pero ¿Qué significa que el gobierno confronta? ¿Confrontar está en la esencia de la política, o se puede gobernar sin hacerlo?
Si se hace un breve repaso por la historia reciente se pueden encontrar algunas respuestas: Alfonsín confrontó con la cúpula militar, confrontó con un sector de la sociedad que pretendía (al igual que hoy) que los crímenes de la dictadura queden impunes. Como resultado de esta confrontación sufrió los levantamientos carapintadas liderados por Aldo Rico y cedió promoviendo las Leyes de Punto Final y Obediencia Debida. Al hacerlo, confrontó con organismos de DDHH.
También lo hizo con la oligarquía agroexportadora que se nuclea en la Sociedad Rural, con las jerarquías eclesiásticas más encumbradas y con poderosos medios de comunicación.
Luego llegaron los años menemistas y las confrontaciones se multiplicaron. Porque mientras se permitió la concentración de los medios, se entregaron las empresas públicas, se destruyó la industria y se generaron nefastos negocios con las AFJPs, se confrontó, y mucho, con quienes se quedaron afuera de la fiesta: los cientos de miles de trabajadores de las empresas privatizadas que perdieron sus empleos, los pueblos que desaparecieron a la par de la reducción a un tercio de la red ferroviaria y el desguace de las empresas públicas, los millones de desempleados de un modelo que generó una brecha de exclusión y pobreza que nos va a llevar décadas de buenas políticas económicas remontar. Los indultos a quienes habían sido los máximos responsables de las violaciones a los derechos humanos, vaya si confrontaron con la razonable indignación de millones de argentinos.
De la Rúa llegó con una agenda de cambio, pero cambio "institucional". Un modelo basado en la creencia de que se podía salir adelante sacando la corrupción del menemismo, pero sin modificar las políticas. Probablemente por no querer confrontar, terminó confrontando con toda una nación.
Qué decir de Duhalde, que pesificó las deudas de grandes grupos económicos y nos hizo pagar la cuenta a todos, que se burló en la cara de los ahorristas con eso de que "el que depositó dólares, recibirá dólares" y que terminó compensando a los propios bancos.
Pero si todos los gobiernos son confrontativos. ¿Por qué recién ahora la sociedad nota un clima crispado?
Quizás la respuesta se encuentre analizando que los neoliberales Menem, De la Rua y Duhalde, impulsaron transformaciones muy profundas que afectaron negativamente en la vida de millones de personas. Personas de clases baja y personas de la clase media menos próspera. Sin embargo, los sectores poderosos económicamente fueron los grandes beneficiados.
La primer diferencia pasa por lo mediático, Menem tuvo muchos medios de prensa en su contra, pero en su mayoría estos medios lo criticaban no por sus políticas en sí, sino por los aspectos oscuros, corruptos. No hubo una crítica desde lo ideológico al neoliberalismo, no se criticó a las privatizaciones, la convertibilidad o la creación de las AFJP por su carácter negativo, por su destrucción del aparato productivo y el aniquilamiento de los hilos que unen un tejido social, sino que se cuestionaba cierto estilo desprolijo que permitía sospechar que algunos pesos terminaban en los bolsillos equivocados. Se criticaba la corrupción, no las políticas. Se criticaban aspectos formales, coyunturales, no cuestiones de fondo, estructurales. Hubo honrosas excepciones, pero muy pocas.
La segunda diferencia pasa por cuestiones de poder. Las políticas neoliberales afectaron a los más desprotegidos. Estos sectores podían protestar individualmente, pero carecían del poder político y mediático necesario para generar una movilización social más amplia en su favor, para producir una polarización que uniera a todos los que se oponían a esas políticas.
¿Qué es lo que pasa ahora?... Las medidas de los Kirchner afectan generalmente a sectores muy poderosos. Y esos sectores no luchan solos. Esos sectores tienen el suficiente poder económico, político y mediático para movilizar en su favor a otros sectores: fuerzas políticas, organizaciones empresariales, multimedios, fuerzas sociales... Y entonces la sociedad se polariza: una parte está a favor, otra en contra...
Y aparece la famosa “crispación”... frente a la “Cris-pasión”...
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