El Gobierno nacional intevino el INADI y puso al frente a Pedro Mouratian, un hombre cercano a Carlos Zanini. La decisión fue tomada por Cristina a fin de normalizar el funcionamiento del organismo tras las renuncias de Claudio Morgado y María Rachid.
Voy a intentar echar algo de luz a esta situación: El trasfondo comienza hace unos meses con Aníbal Fernández y la comunidad QOM de Formosa.
El jefe de gabinete quiere tomar el control del INADI, como una manera de recuperar una parte del poder que fue perdiendo en los últimos meses. Hubieron tres episodios que desgastaron su relación con Cristina Kirchner y lo corrieron del eje de las decisiones del Gobierno nacional.
En primer término, el conflicto que se generó luego de la muerte del militante del PO, Mariano Ferreyra, la toma del Parque Indoamericano. Y por último, el conflicto que el Gobierno tuvo que atravesar con los tobas formoseños de la comunidad QOM.
Aníbal Fernández nunca tuvo feeling con Morgado (el ahora ex titular del INADI). Morgado no acataba sus órdenes, ni con el tratamiento de temas, ni con el cambio de personal. Además, Aníbal le adjudicó el costo político del conflicto con los QOM al ex conductor de TV Registrada porque no le obedeció la orden de cambiar al delegado del Instituto en Formosa.
La venganza del jefe de gabinete consiste, desde entonces, en “puentear” a Morgado a través de quien era vicepresidenta del organismo, María Rachid, ex titular de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (FALGBT) y actual candidata a legisladora porteña por la lista del Frente para la Victoria.
Aníbal le dio la orden a Rachid de limitar al máximo el poder de decisión de Morgado. Por lo tanto, lo que hizo la vice fue ponerle el directorio del Instituto en su contra.
El directorio tiene nueve miembros: el presidente, Morgado; la vice, Rachid; un representante de la DAIA, otro de la Confederación de Entidades Argentino-Árabes (Fearab) y otro de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) y cuatro subsecretarios.
De los nueve miembros, Rachid consiguió que los cuatro subsecretarios voten a su favor y de esa manera alcanzó la mayoría para, entre otras cosas, prácticamente sacarle la firma a Morgado: tras una reunión de directorio en febrero, Rachid logró, ante escribano público, que se le otorgara “mandato a la vicepresidenta para realizar todas las tareas de gestión necesarias para llevar a la práctica las decisiones tomadas por el directorio”
Con el directorio a su favor, Rachid logró establecer que todos los programas y proyectos del Instituto deban ser aprobados por el directorio que ella maneja, así como obtuvo la atribución de remover personal y reinstalar en sus cargos a funcionarios que habían sido echados por Morgado.
Nota al margen:
En estos últimos días, se levantó una polémica en torno a Emiliano Ramírez (un funcionario del INADI que responde a Rachid y que es precandidato para la Intendencia de Avellaneda por el partido de Martín Sabatella)
Desde Ate-Justicia señalaron que Ramírez obliga a los trabajadores a asistir a actos disfrazados de jornadas de capacitación, amenazando con descontarles el día a quienes se ausenten.
Este último suceso calentó aún más la interna entre Morgado y Rachid. Algunos diarios indicaban que, el por entonces presidente del Inadi, quiso remover a Ramírez, por lo que habría terminado a los gritos con la vice, que incluso habría llamado a la Policía.
Esta capacidad de remover funcionarios también le originó críticas a Rachid en su contra. Cuando echó al ex vice del Instituto, Pedro Mouratian –hombre de Zanini, y el mismo que ahora fue nombrado presidente del Instituto– la funcionaria generó la bronca del Secretario Legal y Técnico de la presidencia, que en menos de una semana lo ubicó en el cargo de coordinador de Investigación y Capacitación de Políticas contra la Discriminación.
La vicepresidenta del Inadi también despidió a Alex Freyre, integrante del primer matrimonio gay del país y uno de los íconos de la campaña kirchnerista por esa ley, a tal punto que integra la lista porteña del Frente para la Victoria. Como Rachid.
Por esta última cuestión, Rachid es cuestionada por la base que la llevó al círculo de poder, que son las organizaciones que pregonan la diversidad sexual. La acusan de trabajar sólo con la Federación LGTB y ningunear al resto de las organizaciones.
Por todo esto, la propia Cristina Kirchner había decidido apartar a Rachid de los actos de campaña, porque es cuestionada, por lo mismo que logró entrar en la lista de legisladores, que es su relación con la comunidad gay.
Volviendo con Aníbal, sus intenciones de recuperar poder se esfumaron con la renuncia de Rachid, su última aspiración para tener incidencia directa sobre un organismo que controlaba cuando era ministro de Justicia. Fue el propio Aníbal quien le tuvo que pedir la renuncia a la funcionaria.
Con el decreto 756 firmado por la propia Cristina Kirchner, Morgado perdió el trabajo en manos del interventor Pedro Mouratian, que fue durante cuatro años vicepresidente del Inadi. Su vuelta, que durará un máximo de 180 días por tratarse de una intervención, fue tomada como un alivio por los empleados del Inadi.
Rachid candidata a legisladora
Su lugar es entendido como de privilegio (está en cuarto lugar), ya que la boleta de Filmus traccionará lo suficiente como para que hacerla ingresar a la Legislatura.
Eso mismo generó bronca en otros dirigentes, principalmente del PJ, que tras la intervención de Carlos Zannini en el armado de la lista de legisladores quedaron relegados a ubicaciones en las que no tienen asegurado el pasaje al cuerpo deliberativo.
Si la posición de Rachid junto a dirigentes de La Cámpora que ganaron espacio ya era cuestionada por algunos sectores del kirchnerismo y el justicialismo porteño, el escándalo del Inadi le echó más leña al fuego y envalentonó a aquellos que hoy están pidiendo que la polémica dirigente se baje.
El kirchnerismo, que desearía deshacerse rápidamente de la carga de sostener a una candidata sumida en el escándalo, no la tiene tan fácil.
Es que la única alternativa que queda es que la propia Rachid decida renunciar a su candidatura. De lo contrario, deberán soportar su presencia en la lista, por más que la propia Cristina haya ordenado separarla de las fotos de campaña.
El temor de los kirchneristas porteños no radica solamente en que Rachid decida permanecer como candidata. Lo que más les preocupa es lo que pueda hacer después. Sin base y ya sin compromiso político con Aníbal, es probable que arme un monobloque o que se pase a otro bloque.
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